Amonimus:
Como me he dispuesto a desaparecer de la faz de la tierra, creía correcto
hacerme sentir por estos prados. Te debo confesar que me encuentro en una
situación de inestabilidad, en la cual mis emociones suelen sobrepasar los límites
que puedo controlar y desbordan mi mente. Siento una gran pena por mí, por no
seguir el camino correcto. El camino que vos merecías.
Desde que te conocí supe fielmente que eras
diferente. No aparentabas ser nadie, solo vos. Eso fue lo que me atrajo. Pero
yo sabía que estábamos en diferente sintonía. Yo no me podía comprometer a
nada, y vos te disponías a todo sin que lo supiera. El destino nos cruzó, y
agradezco porque lo haya hecho, no sabes cuanto lo agradezco. “A veces conocemos a la persona correcta,
pero no es el momento indicado” me dijo una gran personita. Y creo que esta
vez ha sido así.
Lo que
más importancia tenía en este momento era transmitirte, con esto, mi más sincero
y profundo perdón. No bastan las
palabras para decirte cuanto lo siento. Me es intensamente difícil aceptar que
desperdicié semejante oportunidad con alguien como vos. Otra vez, lo lamento,
te juro que lo lamento.
No soy
de expresar las cosas en presencia de alguien, pero cuando me dijiste que “te lastimé”, un gran dolor y una inoportuna
bronca invadieron mi ser por completo. Desde que oí esas palabras escapar de tu
boca, no escapar no, si las dijiste fue por algo; no hay día en el que no me
torture y me sienta una estúpida por haberlo hecho. Te juro que nunca quise,
nunca quise lastimarte, ni hacerte mal, ni nada que se le pareciere. No te lo
merecías, no te lo mereces.
Aquí
estoy, siendo las 02.45 de la mañana del día miércoles sin poder pegar un ojo, ni
siquiera una pestaña, pensando y repensando en todo lo que hice y dejé de hacer.
Extrañando, y con una gota de nostalgia, cuando me “cargoseabas”, en realidad no
me cargoseabas porque no me era molesto, más bien me era placentero. Recordando
lo increíble que fuiste conmigo, y lo sonsa que fui al darte la espalda.
Voy
terminando con esto, porque sino se pondrá denso y doloroso. Solo quería
transmitirte lo que me salía de adentro. Algún día estaremos el uno para el
otro. Mientras tanto, sé feliz, quizás ella hasta te merezca más que yo.
Te quiero mucho.
Lucía.